sábado, 20 de marzo de 2010

De la afectación y la cursilería

Me gustaría levantar el teléfono
saber qué número marcar,
que haya "alguien" a quién llamar,
que fuera esa voz quien contestara al otro lado del cable
una voz desconocida en el tiempo
pero conocida desde siempre
para siempre.

Un café esperándome en una mesita
de algún restaurante perdido
una sonrisa reprimida
esperando el momento adecuado
para darse a la fuga, a por mí
oir el golpeteo de la puerta
y esperar que al ser abierta
haya compañía para el desayuno.

Unos ojos que me contaran,
que les contara,
que me hicieran enojar
y luego contentarme
que me hicieran esperar diez,
veinte o treinta minutos,
antes de volver a saludarlos.


la oxitocina me está dando calambres
más que los del pie izquierdo,
el jalón en los tendones son nada
comparado al delgado hilo frío
que me baja hasta el pecho
y las hace de desfibrilador
y a veces de bypass.

Me molesta
la cursilería me vuelve estúpido
no me deja pensar con claridad.

Aunque
no te voy a engañar
a veces lo disfruto.

En raras ocasiones,
como hoy.

Sólo por hoy.

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