lunes, 22 de diciembre de 2008

El bastardo que llevamos dentro

En ocasiones podemos comportarnos como unos malditos bastardos. Yo suelo esmerarme en ello, y no por el trillado y recurrente pretexto de 'el mundo me hizo así'. No. Es algo que ya estaba allí, gestándose, incubándose. Como un cáncer extendiéndose silenciosamente, fue sólo cuestión de tiempo para que se manifestara por completo. Puedo sentir ese cosquilleo incesante recorriéndome y tratando de escurrirse por cada uno de mis poros, desesperado, escapándose.

No es del todo malo... es selectivo y de gustos muy refinados.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Una noche cualquiera

Una noche cualquiera...

El azar viste de gala para salir a jugar con los recuerdos, los rencores, los fantasmas, y la fantasía; mezclándolos, tragándoselos y lamiéndolos con ternura.

Las estrellas conspiran en contra y a favor de uno para colocarlo en la línea de fuego de unos labios desgastados, olvidados, marchitados, proféticos, desesperados, impacientes, o malgastados.

Se confunden los encuentros y las despedidas, desencuentros y bienvenidas, las consecuencias y las ilusiones perdidas, y los años y la sabiduría.

No queda de otra que encoger los hombros y preguntarse mil cosas sin respuesta, y sofocarse con las respuestas obvias.

Es un buen momento para hacer las maletas, despedirse de un cuarto oscuro y salir de viaje, lejos, lejos del injurio de las frases nocivas, las palabras sádicas, y las vecinas deprimentes.

Sirve para el encuentro con uno mismo, y para darnos cuenta que uno es sólo el reflejo de aquello que no se es.

Ese 'algo' que viene por mí, va a alcanzarme.

martes, 9 de diciembre de 2008

Telenovelas de la vida real

Imaginen que están en una cafetería. Después de ordenar, se percatan -a dos mesas de distancia- de una presencia del sexo opuesto (o del mismo, dependiendo de las preferencias) que atrapa su atención. Lo primero que se nos ocurriría sería el no pasar desapercibidos, establecer contacto visual, presentarnos, etc.; pero hacer algo. De repente, la imaginación ya se nos adelantó y nos creó múltiples imágenes en nuestra cabecita de cómo nos va a ir, de la personalidad de la otra persona y, en casos muy extremos, la boda y el nombre que tendrán sus hijos. ¿Desorden obsesivo compulsivo? ¿Paranoia? ¿Generación espontánea y masiva de estupidez por pensar en la boda y los hijos? ¿Es usted alguien que se siente quedado y por lo tanto piensa en matrimonio cada que conoce a alguien? No. Simplemente fuimos presa de nuestra mente ociosa, misma a la que le gusta armar dramones que serían la envidia de cualquier guión de Juan Osorio.

¿Cuántas veces les ha ocurrido que antes de conocer a alguien, y con sólo haber intercambiado un par de miradas, ya tenemos toda una historia escrita con diferentes finales alternativos? Es inevitable, nos atrae, nos gusta, o echémosle la culpa al karma, lo cierto es que somos especialistas en inventarnos ideas preconcebidas de sucesos aún no ocurridos. Y la telenovela se complica más si llegamos a conocer a la otra persona y salimos con ella.

Sí, es normal que todos fantaseamos con llegar a ser alguien importante, que nuestro trabajo sea reconocido, cómo nos veremos en 10 años, o llegar a tener un blog exitoso -cuyo nombre hace referencia al mueble más popular del baño- con más de 10,000 visitas al día (Jo, jo, jo [para no perder el espíritu digno del mes]). Pero es en las relaciones de pareja donde nuestros sueños se convierten en pesadillas (y regresan a ser sueños para tornarse una vez más en pesadillas, y así sucesivamente) que resultan un sube-y-baja de emociones que no para hasta que se acaba el encanto -sea o no final feliz-, o cuando por fin decidimos ver al terapeuta.

Seguramente hay quienes encuentren altamente disfrutables, o engorrosos, estos culebrones telenoveleros producto de nuestra mente, y no quiere decir que usted sea anormal por practicar tan ociosa actividad; a todos nos pasa. El único problema es que, por andar queriéndole tumbar la chamba a los escritores de Televisa o Tv Azteca, nos olvidamos de un pequeño detalle: disfrutarlo. Pasamos más tiempo mortificándonos por nuestras 'chaquetas' mentales que, por lo tanto, las relaciones interpersonales pueden convertirse en un verdadero martirio. Habría que aprender a administrar recursos y tiempo, y sólo dejarse llevar.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Remodelando

En casa sigo con la operación hormiga para tirar esas cochinadas interesantes que, ahora, sólo sirven para estorbar. Se supone que iba a terminar antes de que acabara el año, pero cada vez que escarbo entre los escombros encuentro más tiliches, por lo que la labor se extenderá hasta el próximo año (y por culpa del Guadalupe-Reyes, sufro, sufro, sufro, sufro).

Ya encarrerados con las labores domésticas, también aprovechamos para darle una manita de gato a este changarro.


... Aunque pensándolo bien, tal vez a quien debiéramos remodelar es al señor dueño del 'bló'.


Ja.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cuestión de actitud

—¿Qué será peor? ¿Tener fe en Dios o en la humanidad? —preguntó intempestivamente una joven a su novio durante la sobremesa.

Él guardó silencio y la miró a los ojos durante algunos segundos en lo que digería la improvisada pregunta. Inhaló profundamente mientras analizaba las palabras de sus posibles respuestas.

—¿De qué te preocupas? Eres atea y desconfías de todos ¿No? —respondió con la misma naturalidad con la que bebía su café.
—Bueno, pero soy yo, ¿Tú qué opinas?
—¿A mí qué me preguntas? Soy hereje y me importan un comino los demás.
—Pero una de las dos debe ser peor...
—Supongo que la humanidad, hasta la fecha Dios no me ha molestado con cuestionamientos estúpidos que me importan un carajo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Pero te peinas cuñao

El día de ayer, el señor MxRush y un servidor, nos enfrascamos en una discusión bastante airada acerca de las cámaras fotográficas. Básicamente, su postura era defender a las cámaras digitales sobre todas las cosas, juzgando a las cámaras reflex tradicionales de obsoletas.

Haz una broma -me dije para no tener que hacer más comentarios acerca del tema. Pero a MxRush se le ocurrió trasladar sus argumentos hacia la fotografía, como disciplina y arte visual, y yo, siendo alguien a quien se le sube la sangre cuando hablan tan despreciativamente de todo lo que tenga que ver con mi profesión (algo que casi no ocurre con mucha frecuencia ¿verdad hermaniux? [sé que me lees... the big brother is watching you]), entonces decidí dar la campanada para iniciar el combate. Los detalles de la disputa verbal los omitiré por cuestiones de espacio.

Discusiones como éstas tienen el mismo sentido que un debate acerca de si es mejor la guitarra acústica o la eléctrica, la PC vs. la Mac, o las Chivas vs. el América (aunque aquí las Chivas son mejores sin lugar a dudas): siempre habrá defensores, y algunos puristas, de las dos partes; la discusión se prolongará por horas; ninguno quedará conforme con la opinión del otro; y uno querrá declararse ganador (lo que nos deja con un vencedor 'espurio' porque casi siempre es el otro quien no tiene la razón, convirtiendo a ambos en 'espurios').

Debo reconocer que todas las cámaras (digitales, reflex digitales, o reflex análogas) tienen su encanto. Hay cosas, muy artesanales para algunos, que aún no pueden lograrse con las digitales y, asimismo, las análogas resultan no tan versatiles como las digitales. Aún así, no faltarán los radicalistas al respecto.

El problema -y la solución- del debate radica en una premisa que discutíamos ayer: todo objeto tiene una función y, desde el punto de vista del sistema de los objetos, esta función es la que le otorga su valor de uso al objeto, mismo que, de acuerdo a cada individuo, será mayor o menor en la medida de que cada sujeto usa lo que necesita usar. Esto es, que cada objeto será útil de acuerdo a las necesidades del usuario; entonces, habrá quienes escojan una cámara digital por encima de la análoga y viceversa.

También es innegable que, con los adelantos tecnológicos, un día habrá una cámara digital (no cualquiera, sino "la cámara") que convertirá a las reflex tradicionales en una pieza de museo. Por lo mientras ya conocí una joyita reflex digital que, sí, es Nikkon y, sí, tiene el mismo principio que las reflex análogas (así que, Backstreet Boy, antes de denostar a los New Kids on the Block, agradéceles que te abrieron el mercado de los grupos masculinos de música pop).

La analogía acerca de los grupos juveniles es con dedicatoria para MxRush. Si usted no es MxRush, no lo lea. Si lo leyó, recuérdeme que esta advertencia debió ir antes y no después de dichas líneas.

La discusión parece que no cesará, al menos hasta que alguno de los dos tipos de cámara sea la vencedora absoluta. Y eso será cuando la tecnología nos alcance, y todos seamos unos obesos, alienados, nihilistas, y antisociales gracias a las delicias de la modernidad. ¿Fobia a la tecnología? Para nada. Já.

Micaela

Era bella y quiso ser peligrosa, y eso estuvo bien por un tiempo. Después decidió convertirse en un arma mortal, tan mortal que terminó por hacerse el harakiri.

En efecto mis queridos dos lectores, y uno que otro despistado buscando "mujeres asiendo del baño" (sic) en google, mi máquina Micaela (es genial como nos gusta vestir de cierta identidad a nuestros objetos) murió y revivió en poco más de una semana; literal y técnicamente revivió al tercer día desde que decidimos, después de varios intentos desesperados por aplicarle primeros auxilios, ponerle en su madre y formatearla. La causa: daño en el disco duro por estar sometida a cantidades obscenas de información, sumado al pequeño -insignificante- detalle de no haber defragmentado el disco periódicamente (no sé por qué gasté tantos años en la universidad). Lo más divertido fue, al momento del percance, ver como todos mis íconos se perdieron y no eran reconocidos por el 'buindous', así como algunos dll's que quedaron convertidos en carne molida.

Afortunadamente, pudimos poner a salvo toda una vida profesional, y más de 2000 horas de pornografía, para ser reincorporadas a Micaela. Lo cual me llevó a reflexionar que, tal vez, dependo demasiado de la tecnología... pero que el Dios Adobe bendiga al CS4.

viernes, 14 de noviembre de 2008

After hours

Que la vida comienza después de los treinta... cierto.

Pasados varios días de haber cumplido 33 primaveras, tirándole a otoño mientras llega el invierno y con la presión de tener que aprender a multiplicar los peces antes de ser crucificado, tengo una perspectiva totalmente distinta de la vida (el post ególatra y cursi correspondiente a la fecha fue omitido por obvias razones, además estaba demasiado ocupado matando unas cuantas botellitas como para atender el bló).

La crisis de los 'tás', la cual nunca llegó -afortunadamente-, es un recuerdo más obsoleto que el Fabuloso Fred; los converse rojos han recobrado su brillo y ahora los calzo con harto orgullo; los tenis azules hacen juego con la colección de calcetines coloridos; me encuentro feliz por mi trigésimo tercer mes de embarazo (o que alguien me explique el por qué de tantos antojos); ya no me preocupa el Alzheimer, ni el aparato locomotor, ni las lesiones, y todas esas cosas que se me echaron a perder después de los treinta, pues ahora se me descompuso el sentido del humor y disfruto bastante de la acidez y el sarcasmo; ya no me levanto de la cama con la pesadez en el cuerpo, ahora me espero hasta que el cuerpo esté listo y preparado; y me he vuelto adicto al té Lipton.

Soy todo un rebelde. ¡Wow!

sábado, 8 de noviembre de 2008

3 y 3

Tenía las palabras exactas en mi bolsillo derecho y tu regalo lo guardaba en el cajoncito de las cosas importantes. Desgraciadamente, tres minutos antes de la hora que marca otro aniversario de tu primer otoño trasnochado, las perdí -no sé dónde quedaron. Aún así voy a dibujarte un anagrama, a tatuarte una suerte como señal, y las cosas por venir te las dedico como un refugio para la memoria.

También te propongo un trueque: tres cosas valiosas por otras tres que no te sirvan.

Te cambio las cosas que no hiciste por aquellas que aún quedan por hacer, las canciones olvidadas por otros "dragones verdes" -más claros, más oscuros-, y los retazos de vida de capítulos incompletos por toda una obra completa. De ahora en adelante.

Las palabras exactas y tu regalo, estoy seguro que sabes mejor que yo dónde quedaron escondidos. Sabrás cómo encontrarlos.

De ahora en adelante.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Días exraños

Quisiera saber de dónde viene esta pesadez, este aire viciado, los cambios bruscos de ánimo.

Deben ser las despedidas postergadas, el calentamiento global, el cortar con los lazos afectivos no-recíprocos, la indiferencia -mía- hacia el mundo, los días destructivos, el 'valemadrismo' cotidiano, o los astros...


...o tal vez al inconsciente ya le empiezan a pesar los años.

viernes, 31 de octubre de 2008

Se busca

¿Qué es lo que buscamos en alguien? ¿Realmente lo que buscamos es ese alguien? ¿Es la sensación? ¿El hecho de no sentirnos solos?

¿Estás seguro(a) que eso que sientes no es la idealización sino un verdadero enamoramiento? ¿Es real? ¿Es la persona o la situación?

¿Quieres sentirte vivo(a)?

Explícame si sabes lo que tu sonrisa significa. Dime qué es, cómo se siente.

La diferencia es si "brillas" o no al sonreír.

martes, 21 de octubre de 2008

De lo ridículo y risible

Fue en una fiesta, hace algunos días, donde me cuestionaron unos juniors de Iztapalapa acerca de mi peculiar gusto en calcetines. Eran ese tipo de gente que creen que lo saben todo, pero lo que no saben es que lo ignoran casi todo.

Después de expresarle mis razones al respecto a mi dedo índice, porque seguramente ellos ni siquiera prestaron atención (ya saben que esta gente oye pero no escucha a los demás porque presuponen que nadie es capaz de alcanzar su "alto" nivel intelectual), hicieron referencias a lo ridículo y risibles que se veían mis calcetines. Ante la orgía de inmadurez, yo únicamente contesté: "hay actitudes humanas más ridículas y risibles que un par de calcetines, el problema es que los calcetines son más fáciles de percibir y las muestras de estupidez humana pasan desapercibidas".

domingo, 19 de octubre de 2008

Crónica de una expo anunciada

A pesar de mi gusto por las historietas y series de animación -porque todos tenemos un lado oscuro que tratamos de ocultar-, nunca fui muy asiduo a las convenciones de historietas (aquí en México se llaman "historietas", y antes 'cuentitos', que le digan 'manga' en Japón, 'comics' en los E.U., y 'teleo' en Europa, pero aquí son historietas). Habré asistido a dos de ellas, y la última a la que fui coincidió con la primera y última vez que se me ocurrió la "grandiosa" idea de participar en un concurso de dibujo -cuando no dibujas 'Spider-mans', 'Supermans', 'Gokus', o los personajes de la serie de dibujos animados de moda, ni las gracias te dan y pierdes toda oportunidad de hacer algo relevante en este tipo de eventos.

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir, por tercera vez, a otra convención: la TNT. En esta ocasión, no concursé, no compré, ni pagué por la entrada, porque iba como equipo de apoyo de mi primo, a quien mandaron a cubrir el evento; osease que entré disfrazado como miembro de la prensa. Mi misión consistió en tomar fotografías.

Tip de supervivencia para las convenciones de historietas #1: ¿Cómo llegar al lugar del evento cuando la ubicación le es desconocida? Pregunte por una referencia del lugar -una estación del metro, por ejemplo-, una vez allí, dedíquese a seguir a los especímenes raros, ellos seguramente también van al mismo evento. Usted debe ser capaz de distinguir a un 'Naruto' de un 'darketo' o un 'emo', de lo contrario usted terminará en el tianguis del Chopo o en la Glorieta de Insurgentes.

Al ingresar al lugar del evento, el Centro de Convenciones Tlatelolco, uno se siente importante entrando como prensa: no haces cola (con lo que puedes levantar el dedo índice sobre la frente, extender el pulgar perpendicular a éste, y dibujar una hermosa "L" para dedicarle a los demás un 'looser' porque tú vas a entrar mucho antes que ellos), por lo que te sientes una especie de "Leeloo Dallas mul-ti-pass" donde crees que puedes transitar por los confines del infinito y más allá... del evento. Después de que te apuntas en la mesa de registro, das fe y legalidad de que eres quien dices ser, y te marcan como res (con un sello de 5 centímetros de diámetro), ya estás listo para pasar al rastro, y a la convención. Hicimos un vuelo de reconocimiento para ver los stands, las salas, los eventos, tipos raros vestidos más raramente, y algunas mujercitas vestidas con prendas diminutas (¿A quién le importa de qué personaje vienen disfrazadas cuando nuestra ignorancia es inversamente proporcional a la ropa que llevan puesta?).

Tip de supervivencia para las convenciones de historietas #2: ¿Qué es el 'cosplay'? Es el disfrazarte de tu personaje de historieta, videojuego, película o serie de animación preferidos (incluye la confección de la ropa y la caracterización completa del personaje). Una actividad muy frecuente en aquellos seres humanos con mucho tiempo de sobra (a causa del rechazo de la sociedad hacia ellos y la falta de una vida social productiva)

Conforme transcurrían los minutos, el lugar comenzaba a llenarse con más gente, los apretujones y empujones -en demasía- me hicieron desear estar en el transporte colectivo durante las horas pico. Dejamos que la inercia de la marabunta nos llevara a nuestro siguiente destino: la sala del 'cosplay' (véase tip de supervivencia #2).

Voy a ahorrarles los detalles irrelevantes del desfile que presencié (la serie en que se inspiraron, de qué personaje estaban disfrazados, cómo se veía el disfraz, etc.). Cuando observé este espectáculo, me encantó escuchar las razones que les llevó a disfrazarse de tal o cuál personaje: "es que es un desgraciado", "me encanta porque está desquiciado y loco", "es una maldita", "es que ella no tiene escrúpulos"; lo que me despejó cualquier duda acerca de sus facultades mentales y rol social. El único que me pareció sensato fue alguien que estaba disfrazado de Tortuga Ninja (debo aceptar que su disfraz era bueno y muy bien elaborado), el cual se notaba que lo hacía más por echar desmadre que por enaltecer el espíritu de la expo (esto último es lo que creían hacer los otros bichos raros).

Hicimos un receso para ingerir algunos alimentos, por lo que decidimos salir a comprar alguna torta porque ni de loco pensaba meterme las bolas de arroz, bollos, y otros alimentos típicos de las series de animación japonesa que vendían en aquel lugar (¿Acaso creen que si comen esas cosas en exceso los ojos se les van a ensanchar de tal forma que ocupen dos tercios del rostro y que la boca les va a medir un centímetro?) Nos disponíamos a salir por el acceso más cercano cuando dos 'monitos', del honorable y siempre respetuoso cuerpo de seguridad, nos dijeron: "si se salen ya no regresan ¿eh?, si quieren regresar tienen que salir por Lerdo"; así que nos dirigimos a la otra salida, que estaba hasta el otro extremo del centro de convenciones. Durante el trayecto, fuimos presa del más horrible aglutinamiento de seres humanos (algo así como ese video de Britney Spears donde todos se restregaban sus cositas mientras sudaban en exceso). Sentí que mi vida pasaba frente a mis ojos, pero no recordaba verme vestido como mujer y con maquillaje en alguna etapa de mi pubertad, hasta que me percaté que no eran mis vivencias las que desfilaban frente a mí, sino otros tipos, mucho más raros que los anteriores, montados en su 'cosplay'.

Tip de supervivencia para las convenciones de historietas #3: ¿Cómo hacer un concurso de cosplay con hombres disfrazados de mujeres y viceversa? Divídalo en dos categorías: masculino y femenino; y a estos seres andróginos métalos en las dos categorías para que aumenten sus posibilidades de triunfo. Puede existir la probabilidad de que, ante la exposición pública, no les queden ganas de repetir tan flagrante falta. Si aún así insisten en reincidir, mándelos a la marcha del orgullo gay para que estén donde deben estar; igual y descubren cosas acerca de su sexualidad que jamás contemplaron.

Cuando por fin llegamos a la otra salida, los cuates del staff nos demostraron que podían ser más irrespetuosos, prepotentes y pedantes, que el cuerpo de seguridad: después de una buena regañiza nos regresaron al acceso principal. Así que a cruzar todo el lugar de nuevo, un tercer round para que nos dejaran salir, y por fin a comer.

Para volver a ingresar nos echamos un cuarto round. La felicidad y expectativas que nos inundaban cuatro horas antes, se transformaban en la necesidad por volvernos asesinos en serie. Más aún, cuando uno de los organizadores, quien nos había prometido una entrevista para las 3:00 p.m., nos dejó plantados. Mejor era resignarse y asistir al evento principal: el concierto de JAM Project (grupo japonés dedicado exclusivamente a hacer temas para series de animación).

Antes de ellos tocó Gasara (no los conocía y era mejor no haberlos conocido), todos enfundados en sus disfraces sacados de "El Tigre y el Dragón Conocen a los Munsters". Estábamos mi primo y yo haciendo una crítica 'ojetiva' -que si el mal sonido, aspectos técnicos, que si el gordo (sí, ese que canta el tema de Dragon Ball Z en español) estaba descuadrado, que las chicas del coro provenían de Sullivan, etc.-, cuando se me ocurrió voltear hacia la audiencia. El cuadro era el siguiente: sin audio, jurabas que estabas en un concierto del Tri; con audio, la multitud estaba a punto de armar el slam a ritmo de temas como la entrada de "Caballeros del Zodiaco", entre otros (me hubiera encantado la imagen del slam al son de "te quiero yo y tú a mí" de Barney). El ánimo no decaía, pues cada que terminaba una canción se la pasaban preguntando "¿les gusta el anime?", "¿les gusta la TNT?"; mientras yo me la pasaba preguntándome "¿tienen vida social?", "¿acaso son unos rechazados sociales?"

Tip de supervivencia para las convenciones de historietas #4: ¿Qué no hacer cuando la multitud está desesperada por ver a un grupo al que ha esperado por años y su presentación se retrasa algunos minutos? Pedirle a los animadores del evento que hagan estupideces para apaciguar a la turba, tales como las advertencias al público para que no se empujen y segundos después arrojarles playeras y regalos.

Cuando JAM Project, por fin, salió al escenario, mi primo y yo caminábamos rumbo a la salida más cercana, antes de comenzar a matar gente.

Hubo dos cosas rescatables de este evento. Primero, una chica de la mesa de registro, que fue la única que nos trató como seres humanos, aparte de ser muy amable, y a la cual no pudimos agradecerle las atenciones (ya no la encontramos cuando nos retiramos del lugar). Segundo, mis respetos a la gente de la prensa (reporteros, fotógrafos, y todos aquellos que van en busca de la noticia), hay que tenerle amor a la camiseta para dedicarse a esto. A nosotros no nos tocó ni la milésima parte de lo que ellos viven, pero, aunque sea por un día, me di cuenta de lo que sacrifican, el trato que reciben (a veces tienen hasta menos privilegios que cualquier otra persona), y lo arduo de su trabajo.

Para todos ellos, mi reconocimiento por una labor encomiable. Y para ella (la chica de la mesa de registro), gracias.

jueves, 16 de octubre de 2008

Plaza Sésamo Pro

Después de estar trabajando en la traducción de distintos textos, me llega uno acerca del concepto 'adentro/afuera' de la lengua Cora. Para cuando terminé de hacerme bolas con la relatividad en el uso de ambos términos (que si está fuera del campo de visión, que si la accesibilidad, penetración, alcance de la predicación, y otras cosas), sentí que estaba en una especie de Plaza Sésamo de Estudios Avanzados; el cuadro me resultó de lo más bizarro.

Para empezar, el 'mostro' Come-Galletas sería algo como Armando Hoyos, y egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; el Conde Conté, un físico matemático salido de las filas del IPN y empecinado en comprobar la Hipótesis de Riemann; Enrique y Beto, un diseñador y un comunicólogo (con eso de que se llevan tan bien) discrepando acerca de las teorías de comunicación y discursos de masas; Abelardo, un sociólogo que siempre estaría desafiando a las vacas sagradas de las teorías sociales; los cortos acerca de los colores tendrían que considerar el valor denotativo y connotativo del color, y ser definido en términos básicos de color (los números, cerca/lejos, etc., tendrían sus respectivos análisis).

Si pensaban que me había olvidado de Elmo, él sería un marihuano, de rastas, 'piocha' y huarache, que se la pasaría dilucidando acerca de la vida, teología y otros temas relacionados (porque el programa debe contar con una formación completa).


O bien, tal vez, sólo tal vez, me he saturado con tanta traducción.

lunes, 6 de octubre de 2008

Ojos

Ojos de ángel
ojos malditos
ojos, sólo ojos,
árabes, cerrados,
malgastados y maldecidos,
ojos malnacidos.
¿Qué son los ojos
que no son ojos?
Son sólo cuencas,
pero ojos... nunca.
Miro de nuevo
y son ojos de espejo
con olor a tumba,
con mil epitafios
esperando por mí.

Ojos de perdición
ojos cansados,
y los míos perforados
con ganas de dormir.
Muere en paz ojos
hoy no hay quien vele por ti.

Mientras tanto

No es que no se me ocurra nada qué decir, es que estoy durmiendo -por fin- a mis horas.

Y a Morfeo se le ocurrió un intercambio entre la creatividad y las horas de sueño.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Visitante frecuente

Que si son de buena suerte, que si traen noticias, que si son señales de cosas por hacer. En fin.

Lo cierto es que, desde hace casi un mes, me viene a visitar este muchacho. Me saluda por la ventana cada mañana, se posa en un árbol cercano por las tardes, y me revolotea como si pretendiera seguirme cuando salgo a la calle. Algunos días, cuando parece que ya no viene a hacer sus rondas, trina haciéndome saber que está cerca (ha de estar muy ocupado con las flores).

Sé que cuando descifre lo que me está tratando de decir, seguramente se marchará a otra ventana, a otro árbol y perseguirá a alguien más. Pero espero que se dé una vuelta de vez en cuando para contarnos cómo nos ha ido.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Cuántos años cuentas?

Ayer fui a tomar café con un amigo en el único restaurante que hay por mis rumbos con una zona disponible para los que tenemos un affair con la nicotina, tal y como indica nuestra no tan nueva Ley Anti-tabaco: afuera del establecimiento para dejar respirar a nuestros congéneres y para que los viciosos podamos coger un resfriado.

Había transcurrido poco más de media hora cuando me llamó la atención una chica de sonrisa bonita que ingresaba al inmueble, a la zona prohibida para los impíos fumadores. Se veía de unos 26 o 27 años y no era tan guapa ni tan fea, pero debo confesar que su sonrisa atrapó mi atención de inmediato, tanto que no pude apartar la vista de ella excepto cuando mi amigo me manifestaba, con dos o tres leperadas bastante explícitas, que lo estaba ignorando o cuando yo presentía que estaba a punto de rebasar los diez segundos de tolerancia para disfrutar de la belleza femenina, lo que automáticamente convertiría mi mirada de admiración en una mirada lasciva y provocaría la furia del 'puerco' policiaco sobre mi persona —¿quién dijo que en México no tenemos leyes tan estúpidas como las del vecino del norte?.

Al cabo de media hora, llegó otro señor que rayaba más allá de los 50 años (a menos que fuera de 30 o 40 y ya bastante 'traqueteado') y se sentó junto a ella. Ha de ser su padre —pensé. Él la abrazaba de forma cariñosa mientras ella reía. Conforme transcurrieron los minutos, los abrazos iban en ascenso mientras se tornaban demasiado "cariñosos" (cariñosísisimos) y ella se acurrucaba con bastante 'prestancia'. Le pedí a mi amigo que los observara para comprobrar que mi percepción no era producto de la paranoia y, desgraciadamente, vió lo mismo que yo, lo cual nos llevó a dos conclusiones: o eran pareja o se trataba de su padre y la familia era de apellido Borgia. Mi alma lloró y lloró.

Después del melodrama barato e interno, me quedé pensando en qué es lo que buscan las mujeres en los hombres ¿Qué les hace buscar a alguien con más edad? ¿Experiencia, vivencias... madurez? No lo sé. ¿Cuántos años debo tener para que las féminas de 25 a 30 me encuentren interesante? ¿50? ¿60 años? Tampoco lo sé y, con todo el respeto que se merecen este tipo de parejas, yo sí me sentiría algo incómodo siendo pareja de alguien que podría tener la edad de una hija. Como dice mi padre: "cuando tengas a tus hijos, ten hijos no nietos".

O tal vez... ¿Para esa edad es que voy a estar al mismo nivel intelectual y a llenar las expectativas de esas mujeres?

lunes, 22 de septiembre de 2008

Lo perdemos


Porque la sociedad ha sido quebrantada -y superada- por la inseguridad.
Por los que murieron en Morelia el pasado 16 de septiembre.
Porque la violencia se ha vuelto el pan nuestro de cada día.
Porque al leer el periódico, al oír la radio y ver las noticias en la televisión sólo encontramos secuestros, asesinatos, robos, corrupción e impunidad.
Porque las autoridades y políticos han sido ineptos o ineficaces ante el problema.
Porque todos estamos expuestos al crimen, y hoy le tocó a alguien comiendo, ayer alguien que festejaba las fiestas patrias, y eran familiares o amigos. Y mañana tal vez sea un amigo o un familiar nuestro, o tú, o yo.
Por toda la gente que es víctima de la delincuencia día con día.
Porque éste es nuestro país.

Ya basta.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Ahora

¿Y ahora?
¿A quién dedicaré mis poemas?
¿Para quién podré escribir?
¿Quién leerá mis pedazos de vida?
¿A alguien haré sonreír
o a alguien podré conmover?

Podría dedicarle mis poemas a los oprimidos,
a los de abajo, los olvidados,
pero me encuentro lejos de estar enterado
lejos del comunista y del activista,
escribiría sin pleno conocimiento ni angustia
serían los pisos torcidos de algún mercado.

Le escribiría a los barrios
de mi niñez sin dolor ni esplendor,
sólo que hace años que no camino en ellos,
soy un turista en mi propia nación,
un exiliado por voluntad propia
y mis pisadas el viento las mató.

Le escribiría al desacuerdo
que hay entre la cordura y la razón,
pero teniendo tan poco de ambas,
más ambiguas se volverían mis metáforas
olvidando el sentido de las palabras,
muy pobres se vestirían mis estrofas.

Podría escribir de las mujeres, a ellas,
pero algunas son gatos negros en mi camino
y son tan pocas las que recuerdo,
que escarbando en los callejones del olvido
me sirven para una frase y no,
la tinta no alcanza a manchar los nudillos.

Podría dedicarle mis poemas al mar,
y a la noche, al alba y muchas cosas más
pero me falta tanto y me sobra poco,
resulta difícil parafrasear a las rosas,
hacer sonetos de mis botellas
y escribir versos sobre hojas borrosas.

Podría, podría, podría tantas cosas
pero hace falta sufrir o amar más, a ratos,
para ser un poquito más poeta
y sobra mucha vida por aprender
para ser literato o pretender ser profeta,
soy niño de probeta, comida para gatos.

¿Y ahora?
me pregunto nuevamente qué hacer,
es benéfico –a veces- algo de paraplejia mental
otras, una bella donna sirve para inspirar
¿A quién dedicaré mis poemas entonces?
seguramente para los que quieran escuchar.

martes, 9 de septiembre de 2008

10 de septiembre


Especialmente para ti, a quien he aguantado por tantos años -y tus padres aún más-, a quien le extraño esas largas pláticas que teníamos los fines de semana, las patas que me gustaba masajear, y los regaños que aún me das. Recuerda que si no te marco temprano es por mis deshoras de sueño y porque, seguramente, no voy a escuchar el despertador. Pero espero que podamos echarnos nuestro jueves pozolero.

Muchas felicidades por otro año. También te quiero un chingo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Chachalidades strike back

Reflexiones que no resuelven el por qué de la vida, sino que acrecentan las dudas.

El confort de un apego

Afortunadamente, yo no sufro de apegos apócrifos, vanos o confortantes...Tan sólo padezco de obsesiones enfermizas, ciegas y sicóticas.


Planeación, desarrollo y realización

Hay gente que tiene su vida ya planeada como una agenda del día. Habemos otros que tenemos que improvisar constantemente.


Curas Naturistas

De todas las veces que he sufrido congestiones provocadas por amores corrosivos, no recuerdo que haya despertado algún día en particular sintiéndome aliviado –como por arte de magia. Lo que sí recuerdo, es que la mañana siguiente ya no dolía tanto como la noche anterior.


Querido diario

Nunca me llamaron la atención los diarios o las bitácoras porque me parecen demasiado cursis. Por eso siempre escribo en cuadernos de hojas sueltas.


Remedios caseros

Siempre que un familiar les recomiende un buen remedio casero, pregunten cómo funciona. De esta forma se tendrá cierta certeza acerca de los efectos en el organismo, así como las consecuencias. Y acuérdense de multiplicarlo por tres, los familiares siempre tienden a minimizar este tipo de cosas.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Definitivamente...

...me estoy encontrando con un 'yo' bastante ácido, sarcástico, irónico y más masoquista que nunca.

De hecho, ya estaba al tanto desde hace varios años. Sólo que el golpe de estado fue de lo más abrupto.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lenguaje deslactosado

Todo los días se aprende algo nuevo, y ayer aprendí un nuevo término para explicar -o justificar, a mi parecer- la combinación de trastornos alimenticios y los problemas con el alcohol: ebriorexia, que es la mezcla de bulimia, anorexia y alcoholismo. Consiste en matarse de hambre (anorexia) o practicar solfeo frente a la taza del baño (bulimia) y decir "saluuuud" en repetidas ocasiones para meterse las calorías que necesita el organismo, aprovechando otra de las cualidades curativas del alcohol.

Aclaro que no soy insensible ante la bulimia, la anorexia y el alcoholismo -a pesar de lo rico que me resulta echarme un buen tequilazo de vez en cuando. Son problemas serios y con consecuencias fatales. El punto fundamental de este post es expresar mi opinión acerca de esta implementación de términos que se ha hecho para justificar, dulcificar y/o promover el "respeto" hacia a los demás, y que me resultan, en algunos casos, una ofensa mayor.

Volviendo al tema, el término 'ebriorexia' me parece una justificación bastante infantil. ¿Por qué? Si analizamos la lista de las famosas que han caído en esta práctica (Victoria Beckham, Lindsay Lohan o Tara Reid), y que han 'amadrinado' el bautizo del trastorno, nos daremos cuenta de dos cosas: uno, sí, sufren de anorexia o bulimia, o ambas; y dos, también sufren de alcoholismo. Efectivamente, podría haber cierta conexión entre dichos problemas (por diversos factores), pero que me digan que el abuso del alcohol de estas mujercitas es para abastecerse de las calorías que no ingieren por matarse de hambre o vomitar... lo dudo. Ahora resulta que las parrandas de Paris Hilton son nutritivas ¿Y los pasones de coca? ¿Son para llenarse de proteínas y leguminosas? Entonces deberíamos llamarla 'narcoebrioréxica'. Dios bendiga a la terminología post-moderna.

Otros ejemplos que me parecen absurdos, y que dan fe de lo santurrona que se ha vuelto la sociedad, son los referentes a los diferentes grupos. Tal es el caso de los ancianos. No sé a quién se le ocurrió la 'gradiosísima' idea de que llamar "ancianos" a los ancianos era peyorativo, por lo que esa persona, o grupo de personas, se dio a la tarea de encontrar otro término que sustituyera tan "horrible" palabra; el resultado: llamarles "personas de la tercera edad". Pero no todo acabó ahí, a alguien (igual o más ocioso que el anterior) se le ocurrió que el nuevo término resultaba no tan ofensivo como el anterior, pero que igual era ofensivo; ahora llamémosles "adultos mayores". Lo peor de todo es que la terminología ya trascendió a todos los demás demostrando qué tan acomplejados estamos con la edad, y brindándonos una amplia gama de 'adulteces': el adulto joven, adulto maduro, adulto mayor, adulto contemporáneo, adulto adulto, etc. (tal confusión me ha creado tanto "adulto" que ya no sé ni con cuál dedo me saco los mocos y si dicha actividad es propia de mi adultez).

También tenemos el típico "hacer el amor" para referirse a las relaciones sexuales (estoy seguro que me haré acreedor de varias enemistades y más de una mentada, pero que disfrutaré cual adulto rompiéndole la ilusión a un niño al que le dicen la verdad acerca de los Reyes Magos). Pregúntome yo ¿Cuál es la diferencia entre "hacer el amor" y tener relaciones sexuales? (todos aquellos creyentes de los cuentos de hadas y libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez retírense inmediatamente de este blog o aténganse a las consecuencias). Desde el punto de vista práctico, los dos son exactamente lo mismo, sólo que cambia la forma en que se realiza la actividad. Este término seguramente fue institucionalizado por algún 'mocho' que tenía miedo a ser considerado un depravado o un pecador por el hecho disfrutar de su sexualidad, dándole en la madre a años de tradición, y a las películas de Pedro Infante, donde "hacer el amor" significaba cortejar a la dama.

La sociedad ha ayudado bastante en este rubro: si tenemos relaciones sexuales como una actividad social y/o recurrente somos unos pervertidos (y ni se diga de la masturbación donde nos vamos a quedar ciegos, o nos saldrán pelos en la mano, si incurrimos en esta práctica). La solución más sensata para salir bien librados de este cuestionamiento existencialista-moralista es que en lugar de tener sexo "hagamos el amor". Así, y sólo así, no estamos cometiendo delito alguno. Mi conclusión es que, lo nombren como lo quieran nombrar, es sexo; lo único que cambia es la manera de hacerlo (pasionalmente, amorosamente, por quitarnos la cosquilla, por socializar, etc.).

Y los ejemplos continúan: llamarle "personas con capacidades especiales" a las personas discapacitadas (nunca me ha parecido peyorativo el segundo término y, por el contrario, esta gente siempre me ha causado respeto porque, a pesar de sus limitaciones, llegan a hacer cosas más sobresalientes que los que no tenemos impedimento alguno), o un dulcificado "personas de escasos recursos" (donde la culpa de sus "escasos recursos" la tenemos nosotros como sociedad al marginarlos y negarles oportunidades) para no llamarles pobres -como si con este término los hiciéramos sentir mejor y les aligeráramos sus problemas.

Me parece que este 'aderezamiento' del castellano tiene más la finalidad de tapar el sol con un dedo, y en ocasiones justificar el comportamiento humano. No ofendamos al intelecto ni a la lengua española con demostraciones manifiestas de estupidez humana, suficiente tenemos con nuestros políticos que quieren fungir como padres de la lingüística.

domingo, 31 de agosto de 2008

Cartas desde el inframundo XV

Junio, 2007

Mi muy querida señorita Escalante:

Reciba un cordial y caluroso saludo desde este rinconcito de la ciudad donde el surrealismo cotidiano no para.
¿Recuerda a la mujercita que usted conoció en la reunión para conmemorar otro de mis otoños? Pues este año hizo su regreso triunfal por estas tierras, actividad que me resultó bastante ilustrativa y didáctica.
Fue a principios de este año cuando volví a encontrarme con esta desquiciada diva en más de una ocasión. Sus visitas recurrentes a mi domicilio aumentaron en frecuencia, por lo que las salidas a tomar café y charlas trascendentales -acerca de lo intrascendental- eran una inevitable consecuencia. Al cabo de unos meses me encontraba, sin saber cómo, en este no saber nada, sin saber cuándo, sintiendo este no se qué por esta niña (¿me entendió? porque yo a duras penas lo hago). Y si piensa que lo mío es confusión, entonces lo de ella no sé cómo puede ser catalogado.
El día que me armé de valor para hablarle de un "tu-yo" a esta mujer, sus argumentos fueron lo bastante "sólidos" para evitarme la labor de convencimiento, y debo aceptar que es la primera mujer que me deja sin habla... ante tanta inmadurez.
Sus alegatos giraron en torno a que ella estaba acostumbrada a cierto estilo de vida, status y lujos que muy difícilmente, según ella, yo podría darle (voy a fingir demencia y torpeza por un momento pero, ¿acaso me llamó 'jodido' y que por eso no aceptaba tener una relación conmigo?). Sus fundamentos eran algo así como una oda a su egocentrismo y la pugna por derrocar a mi autoestima. Fue tanta su osadía, que me harté de ser un dejado y, al final de la plática, si le solté dos que tres improperios –uno es tolerante pero "hasta los foquitos tienen su corazoncito".
Paradójicamente, tan segura estaba ella de no querer absolutamente nada conmigo que en más de una ocasión se contradijo y consideró la propuesta exponiendo los pros y los contras, preguntándome cuánto me duraría el gusto, qué pasaría si saliéramos y si las cosas no funcionaban, y por cuánto la aguantaría –y lo mío era confusión, já.
La cereza del pastel, fue cuando me soltó la frase que me mostró a la verdadera mujer que habitaba detrás de todas esas máscaras. "Yo no me voy a arriesgar a algo que no tengo seguro" -dijo. Y tiene razón, lo que yo le ofrecía es la incertidumbre, el reinventarnos en el día a día, lo ordinario de una relación de pareja. Ella, como en todas sus relaciones que le conocí, buscaba al príncipe azul y los cuentos de hadas. En cuanto a lo de arriesgar, está de sobra decirle el adjetivo que le tengo reservado a este tipo de personas. Por mi parte, buscaré a una mujer que quiera arriesgarse sin importarle el tiempo que nos dure la sonrisa en los labios, que simplemente quiera sentir lo que es tener esa sonrisa dibujada (tarde pero aprendí de mi relación anterior).
Sé que en estos momentos debiera meterme otro tiro en la cabeza pero créame que no lo necesito, hay otra a la que debiéramos suicidar.


Su 'jodido' suicida de cabecera

viernes, 29 de agosto de 2008

Me han dicho...

... que diseño con palabras. ¿Qué me habrán querido decir? ¿Que como diseñador soy muy buen escritor o al revés?

viernes, 22 de agosto de 2008

Reflejo

Ella me platica de sus hombres y los conflictos internos que arrastran. La observo, se nota cansada, fastidiada, por esta situación. La dejo desahogarse —que tire dos o tres madres y centellas— para que expulse, también, el enojo contenido después de un mal día en la universidad. Bebe su naranjada como si tratara de recuperar las fuerzas perdidas por el desgaste psíquico y respira profundamente.

Después de estar pensativa por unos instantes (en los que aprovecho para tragar tostadas con salsa), me dice que no puede evitar sentirse como una 'escuincla' por el patrón de comportamiento casi enfermizo.

Estoy cansada de esos hombres —comenta con una mezcla de tristeza y fastidio—, y sé que me veo reflejada en ellos. Me gustaría saber qué está mal conmigo.

Yo me quedo en silencio, reflexivo. Ojalá supiera qué decirle. Minutos después, pregunta por mis mujeres: la última, la más reciente.

La actualizo con los últimos acontecimientos, cuento los detalles escuetamente y con la misma emoción e interés que me causaría levantarme a primera hora un domingo cualquiera. Mientras sigo platicando, mi mente se escapa por un resquicio para encontrar un punto en común entre los dos: ella está harta de sus hombres y yo hago lo mismo con mis mujeres. Las similitudes parecen ir en aumento con cada comentario agregado a la charla.

Hoy le estuve dando vueltas en mi cabeza a la situación, y llegué a la conclusión que me da 'güeva' una mujer así —le digo fastidiado. Y que 'güeva' me doy por seguirle dando vueltas.

Los ejemplos vienen y van en torno al mismo tema mientras nos invade la incertidumbre que nos hace cuestionar la mucha o poca responsabilidad de nuestros actos en el asunto, y que nos obliga a mirarnos una y otra vez en ese espejo que algo trata de decirnos.

¿Quién tiene razón? ¿Quién está errado? ¿Quién no habrá dudado de su corazón? —se escucha en aquella canción que discretamente se cuela por el local y que parece quedar perfecta como dedicatoria en la postal de nuestras cavilaciones.

No hubo tiempo para los apuntes finales. La prisa por llegar a su próxima clase daba por concluida nuestra salida, ésa que nos debíamos después de no habernos visto por algunos meses. Después de despedirla en el metro, regresé a casa meditabundo y, estúpidamente, con ganas de que sonara mi teléfono y del otro lado del auricular contestara esa voz conocida de la última de mis mujeres, la más reciente.

Sé que me veo reflejado en ellas. Me gustaría saber qué está mal conmigo.

lunes, 18 de agosto de 2008

La última bala

Sólo una bala en la cartuchera, con el nombre de alguno de los dos grabada en ella. Tal vez era el hedor del sudor nicótico del proscrito lo que le impulsaba a desatar la furia de su tempestad en contra de la quimera. Una ave plateada surca el cielo indiferente ante el recuerdo del alba.

La respiración entrecortada, la culpa que ella emanaba se posó sobre su cabeza. Él lo había previsto, era su momento de triunfo. Había esperado muchas noches para disfrutarlo con todo el rencor que había archivado en su caja de afectos mutilados. No retrocedería. Antes de dar por concluida la ceremonia, pensó en devolverle todas y cada una de las palabras perdidas envueltas en celofán.

Jamás advirtió un pequeño detalle: que las cóleras huyen junto con la ausencia y los motivos se vuelven impuntuales. Aún así guardó algo de plomo para su propio pecho.

Un ángel derrama una lágrima por el alma del ausente. Jamás volverá a sentir.

Descanse en paz.

sábado, 16 de agosto de 2008

Soundtrack

La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví.
"La Canción de los (Buenos) Borrachos"
Sabina, Páez.


Ese maldito 'soundtrack' que nos persigue pero que nos empeñamos en armar. Porque seamos honestos -sea en CD, cassette, el casi extinto L.P., o un iPod verde de una sola 'rola'-, siempre hay una canción que nos recuerda (o hemos dedicado) a alguien o algún suceso.

No sé que tanto lo habremos tomado de las películas, o si haya sido al revés, lo cierto es que hay situaciones, en ocasiones con un 'él' o una 'ella' de por medio, que nos gusta guardar en nuestra memoria en forma de un bonito tema musical del género y artista de nuestra preferencia (aquellos que usan el reggeatón deben estar bajo el influjo de sustancias tóxicas o lo que sienten no es tan genuino). Tampoco sé que tan consciente o inconscientemente, pero nos gusta imaginarnos como el galán o la 'galana' de la película en aquella escena final de nuestro filme favorito donde, dependiendo del desenlace de los acontecimientos, la pantalla se va a negros mientras en nuestras cabecitas escuchamos esa canción (el tema, the main title) que da por concluida aquella etapa de nuestra vida -seguido de los créditos finales.

Necesitamos ese desfogue, explayar ese sentimiento que es como un perrito que tenemos que sacar a pasear -de vez en cuando- para que se no se estrese (al igual que nuestras emociones); y que mejor que hacerlo mediante esa terapia de choque que implica una canción que rememore el momento. Y no hablo de masoquismo (aunque también se disfruta de la autoflagelación, cuando uno anda en la 'depre', con música), es más de confrontar las cosas y terminar con los lastres que nos evitan continuar en este camino. También sirve para aquellas cosas buenas que ocurren en nuestras vidas, que atesoramos y que nos hacen recordar la bonanza de esos buenos tiempos. Son eso, una serie de canciones que hemos recopilado a lo largo de nuestras vidas, que nos significan algo. Puede ser el primer amor, el último, aquello que no fue, nuestro primer diente perdido, el momento de despedirnos de nuestra familia en busca de nuestro propio camino y otras cosas más. Y que hermoso es recordar todos esos -valiosos- momentos (incluso de esta forma).


Mi 'soundtrack' es de lo más variado, va desde María Dolores Pradera hasta Yoo Seung Jun.

domingo, 10 de agosto de 2008

Cartas desde el inframundo XIV

Marzo, 2006

Estimada señorita Escalante:

En esta ocasión su suicida se declara culpable de todos los cargos que se le imputan, pues la bala perdida que estaba destinada para mí, no sé que tan involuntaria o voluntariamente, impactó a otra persona. La víctima en cuestión, fue una muy buena mujer y de buenos sentimientos, cuyo único error fue juntarse con este sujeto con tendencias de lemming en mi fase más oscura.
Las razones que me hicieron buscarle aún no me quedan claras, pudiera ser la infinita soledad que acompañaba mis días o la insistencia de sus comadres metiches, mi gran disponibilidad para los lavados cerebrales que ejerce la gente a mi alrededor o si, realmente, por las razones correctas; el punto es que le busqué, y al no encontrarle decidí recoger mis “chivas” y llevármelas hacia otro puerto. El problema fue que, cuando las naves estaban a punto de salir de la bahía, finalmente ella decidió buscarme.
Una vez ya inmersos en la aventura, las cosas no fueron tan mal (sólo discutimos una vez y por una bendita estupidez), pero ese vacío que traía desde antes de conocerle continuaba a pesar de su cercanía. Probablemente debí ser más abierto en esta cuestión, desgraciadamente siempre uno tiende a guardarse estas cosas para uno mismo, sobre todo yo.
Para serle honesto, lo que buscaba no lo encontré en esos ojos, tampoco me sentí el hombre capaz de darle lo que ella necesitaba. Seguramente, no era llenar los requisitos de una solicitud de empleo o algo así, más bien era de entregarse de lleno a la relación, sólo que no quise o no me di la oportunidad. Ojalá nos hubiéramos encontrado en otra etapa más brillante en mi vida.
Siento que estoy divagando demasiado respecto al tema, y tal vez es porque todas las evidencias demuestran mi culpa en el caso. Inconscientemente le hice daño, y tal parece que estaba decidido a hacerle pagar los daños, malos tratos y demás, de mis anteriores mujeres vanas; una factura que no le correspondía.
El daño hubiera sido más grande de haber seguido juntos, y ella no se merece un trato tan injustificadamente ruin de alguien que con el paso de los años se encierra en la amargura y la decepción. Fue por eso que me decidí terminar con el encanto –a pesar de sus sabios consejos señorita Escalante-, pero créame que fue lo mejor para ella.
Creo que las múltiples mutilaciones, a las que ha sido sometida mi aorta, ahora sí hicieron mella en mi persona y, por querer rebanarme otro de mis dedos, terminé matando las ilusiones de la (probablemente) musa que me acompañaba antes del ocaso de un invierno.


Su suicida de cabecera.

martes, 5 de agosto de 2008

Cuando me guarden en una maleta

¿Cómo nos gustaría ser recordados cuando ya no estemos en este mundo? Por lo general, nos gustaría que se nos recuerde por lo buena gente que fuimos en vida, nuestras virtudes y nuestros logros. Yo siempre he expresado que no quiero que digan: "que bueno fue", no, que digan que fui el cabroncito que fui, que soy y seguiré siendo. Aunque seguramente, muy a mi pesar, dirán todo lo contrario y que: "era un güey que pretendía ser un cabroncito".




Por si se lo preguntaban, yo ya tengo todo el numerito más que planeado: nada de chillar en mi funeral, no sin antes echarse una ronda de vivianes —con vaso del tamaño de una agua de horchata grande de la Michocana— en mi honor; mi novena tiene que ser una bacanal de nueve días seguidos donde nadie sale de mi casa, o lugar destinado para el evento, excepto para proveer de más alcohol a los asistentes; y cuando se les baje la cruda (o mejor antes para no echar a perder las festividades) echan mis cenizas en alguna playa —por definir— de Acapulco.

lunes, 4 de agosto de 2008

Innombrable

Te busqué,
como si fueran adjetivos,
los poemas más cursis,
las canciones perfectas
o la frase más rebuscada,
algo para evocarte,
algo que te sentara bien.
En algún momento,
por algún corto instante,
todas esas cosas
parecían acompañarte.
Eso fue hace muchas lunas,
antes que decidieras aparecerte
ataviada en ese lienzo,
y como te quedaba bien,
te ajustaba a la medida,
el traje de Chagall.

jueves, 31 de julio de 2008

Amargo gris

Eres el recuerdo persistente
cuando decido no afrontar mis pasos.
Eres sólo eso.
Te has vuelto la hiel y la sangre
que aconseja en los días nublados,
cubiertos de un manto gris maldito,
donde suelo esconderme de mí.
He decidido erigirte un monumento
para rendirle honores a tu ausencia
y al odio que me has convidado
de tu plato de sobras mezquinas de humanidad,
de mí, para ti,
y con mucho cariño,
desde el otro lado de la muerte.
Eres sólo eso.

sábado, 26 de julio de 2008

Patita de perro

Esta semana me sentí con ganas de reencontrarme, salir a la calle. El rumbo fue lo de menos, sólo quería sentirme rodeado por seres humanos.

Me encrespan los lugares concurridos, me engentan. Pero esta vez decidí perderme entre la multidud. Había olvidado que tan placenteras, que tan terapéuticas, me resultaban mis caminatas.

Necesitaba reencontrarme con las fotos que aún no he tomado (y en los próximos días espero que tomar), con mi pachucote de oro, con esos lugares por los que solía caminar en compañía de alguien, también por los que caminaba solo, el museo que no visitaba desde hace años y otras cosas más. Cosas que me llenaron de una tranquilidad casi hipnótica y que regresaron esa sonrisa idiota -que tanto me encanta- a mi rostro.

"Quiero creer que estoy volviendo"

miércoles, 23 de julio de 2008

Izquierdista

Leyendo la Alegoría del "Zurdo" Miguel F. de Gerardo Ortega, recordé aquella peculiaridad en mi persona que me llena de orgullo: "soy zurdo de nacimiento". Creo que lo supe incluso en mis primeros años, sólo que el hecho de que me miraran con extrañeza y asombro me resultaba curioso. Eso daba de qué hablar -sí, también me ha gustado llamar la atención incluso en mis primeros años.

En pre-primaria fui obligado, por una monja, a escribir con la mano derecha. En esa época no se tenía aún plena conciencia de zurdos y diestros, por lo que la monjita pensó que lo mío era un mal hábito, aparte de no ser correcto según ella. Lo que me dejó con una letra horrible por escritura. "Tan bonito que escribías con la mano izquierda" -decía mi madre.

Las tijeras, abrelatas y otras cosas, también se me complicaban. Desgraciadamente, era tan mal visto (como una rareza) por la sociedad el ser zurdo en aquellos tiempos, que tuve que decirle adiós a mi mano izquierda para muchas cosas.

Actualmente, salvo mi familia, poca gente sabe que soy zurdo. Los pocos que lo han notado, ha sido cuando me ven cortar la carne o realizar algunas actividades, que aún conservo, con la mano izquierda. Mi conflicto existencial debería ser de lo más insufrible porque soy diestro para escribir y tocar la guitarra (me costó aprender a tocarla de esta manera pero más flojera me causó el cambiar todas las cuerdas), ambidiestro para la mayoría de las actividades, y unas pocas cosas que hago con la mano izquierda. Lo cierto es que no hay tal conflicto, yo sigo siendo, y sintiéndome, zurdo.

Eso explica mis problemas de sueño, mi forma "chueca" -como me dijo Memo- de ver la vida, el proponerme un estilo de vida no tan llano y simple, y otras rarezas más. Algún día volveré a escribir con mi mano real, la izquierda.

Mi hermana me cuenta que su hijo, el mayor, utiliza más la mano izquierda. Yo le digo que va a ser zurdo como su tío.

domingo, 20 de julio de 2008

Cartas desde el inframundo XIII

Diciembre, 2005

Mi muy querida y recurrida señorita Escalante:

Resulta que reapareció aquella mujer ambivalente (la de ojos como botellones ahumados) de la que le hablé en el difunto 2004. En un principio, supuse por fin quedarían aclaradas las dudas pero, al parecer, venía por mí.
Fue hace algunos meses, llegó contándome de su renovada vida y su nuevo trabajo, hasta se esforzó por ser la primera en felicitarme en mi cumpleaños. Efectivamente, se notaba bastante cambiadita.
Volvimos a salir, creo que ambos estábamos entusiasmados por ponernos al corriente de nuestras vidas y, más aún, por retomar el camino perdido de un año atrás. Pero cuando todo indicaba una segunda oportunidad, me confesó que había otro ocupando el lugar que yo ya estaba decidido a retomar. Obviamente, yo no me permitiría ser el “otro”, pero al contarme de su desamor, y los miles de pretextos que me ofreció en bandeja de plata para que efectuara el famosísimo “baje de novia”, decidí hacer lo propio para quedarme con la heroína de la película.
Desgraciadamente, hay cosas que nunca cambian –ni cambiarán-, pues volvió a cerrarse conmigo; a la hora de la toma decisiones, guardó su ya peculiar silencio. Después de largas horas sin pronunciar palabra alguna, al fin me dejó saber su respuesta: prefirió conformarse con las migajas de amor que le ofrecía su actual pareja.
No puedo juzgarla después de esto, claro, nadie merece estar mendigando en busca de cariño, pero fue su elección –y el que por su gusto muere... Al menos esta vez expuso sus razones y no la típica incertidumbre a la que me había malacostumbrado, además fue honesta.
Este año parece que el arbolito es para mí solo.
Por cierto, hoy le pusimos el techo a la casa para no pasar fríos en esta época del año; ya no podremos ver las estrellas, hasta que un día el techo me caiga encima. En fin, perdemos las cosas que ganamos.


Su poco festivo, a pesar de las fechas, suicida de cabecera.

jueves, 17 de julio de 2008

Utópico.com

Quiero creer que fue por un texto que estaba terminando, por el día nublado o qué sé yo, pero al entrar a checar mis e-mails escribí como dirección de correo electrónico: utópico@ (dominio) .com.

Definitivamente, debo ser un estúpido idealista y utópico.

Brindis

Salud por los que caminan
y siguen su senda sin miedo,
por aquellos que viven
y los que siguen soñando.
Salud por el maestro
y el alumno perseverante,
por los que ríen y lloran,
por los que creen, los que aman
y se saben amados.
Salud por los que respiran
y aquellos que duermen tranquilos,
por los que derraman latidos,
los que buscan y no callan,
y por el perdón de los abatidos.
Salud por el amante
y la esposa revolucionaria,
por quienes disfrutan
y no se cansan del mundo.
Salud por todos aquellos
que han recorrido el camino a cuestas,
ellos heredarán la tierra,
por ellos, que abrirán la puerta.

domingo, 13 de julio de 2008

Cartas desde el inframundo XII

Julio, 2005

Mi muy apreciada señorita Escalante:

Por favor vaya y diga a esa fulana dueña de mis insomnias, y huésped recurrente en mis sueños mojados, que anoche decidí suicidarme (una vez más). No lo hice por su desamor, tampoco por su desprecio, ni su odio, sino todo lo contrario –ella solía corresponderme.
Dígale que me maté y no por ella, no le diga eso, no hay necesidad de achacarle el peso de un suicida esquizofrénico, sino que mi muerte ha sido producto de su dicha, de la sonrisa que decidió regalarme un día de julio, y sus silencios sabios.
Dígale que ya estoy mejor de mis dolencias, incluso desde antes de cortarme la aorta, que disfruté mucho a su lado, que le agradezco los vicios que me robó -espero que ella no se los haya guardado- y que lamento mucho no haber llegado a ese bautizo ni a la boda que teníamos pactados.
Fue algo así como demasiado oxígeno, mismo que me comí a bocanadas de su vida y supongo que fue demasiado para aprender a vivir con ello.
Su planeta impactó por sorpresa, y fuertemente, tanto que no pude despertar y me quedé soñando, y tal vez no supe distinguir entre cuentos de hadas y desvelos. Así que dígale que mi muerte no fue por cobardía, que posiblemente fue un intento fallido por querer guardar el momento, o de querer robarme once años del calendario.
Asimismo, le pido señorita Escalante, que le cuente que hasta el último día, en la última neurona que quedó con vida en mi persona cuando decidí cometer aquel genocidio, le seguía persiguiendo para saber si volvía a mirarme, a sonreírme. Y supongo que así lo hizo ella, sólo que no pude descifrar lo que me resultaba tan evidente (once again?).
Hágale llegar estas palabras a la brevedad posible, espero y aún me recuerde. Para usted, mi más cordial saludo desde el más allá.


Con cariño:

Su suicida de cabecera, y recurrente.

Apegos apócrifos

Una mujer, arriba de los veintiséis años, basa su vida en obtener la estabilidad económica -lo suficiente para pagarse sus lujosos caprichos- y en encontrar un novio con el que un día pueda casarse. Está convencida que, quien sea su pareja, deberá asegurarle la cuestión monetaria para asegurar, asimismo, la felicidad en la relación. Paradójicamente, su aparente frivolidad se debe a esa imperiosa necesidad -y necedad- de tener a alguien a su lado, por lo que comienza a vivir cuentos de hadas en todas sus relaciones: cien por ciento perfectas y completamente extraordinarias.

Y vivió "feliz" por siempre...

Tampoco despertó del sueño, simplemente se negó a hacerlo.

***

Un hombre, arriba de los treinta, siente que su vida no se parece en nada a lo que él deseaba cuando tenía veinticinco años. Tiene un trabajo en el que su sueldo y sus actividades no le resultan satisfactorios, también lleva una relación de varios años donde ya no se siente a gusto. Paradójicamente, no se atreve a buscar otro trabajo por no perder su actual estabilidad económica -lo suficiente para pagarse sus lujosos caprichos-, tampoco quiere terminar con su pareja por esa imperiosa necesidad -y necedad- de estar con alguien y que, según él, podría tratarse del último tren en su vida.

Y vivió (in)feliz por siempre...

Tampoco quiso romper con el encanto, simplemente se negó a hacerlo.

jueves, 10 de julio de 2008

Dios bendiga a los bancos

Hoy traigo una sonrisa de cien dibujada en mi cara (cincuenta en cada cachete) y, efectivamente, me costó 100 pesos y la sonrisa es irónica.

Resulta que ahí voy bien modosito a hacer una transacción al cajero más cercano a mi domicilio, ya listo para recibir el efectivo aparece un letrerito diciendo: "transacción no válida, tarjeta retenida", con lo que este suceso me deja con cero pesos y cero tarjeta.

Corro a la sucursal en busca de auxilio y, después de que la 'señito' de la ventanilla termina de platicar de la telenovela del horario estelar del canal 2 con otra cajera igual de desentendida, explico lo sucedido minutos atrás mostrando mi mejor cara de "perrito sin amor" (estilo 'Looney Tunes' con toda la retina brillosa) para que se apiadara de mi alma en busca de una solución rápida. Ella me observa y escucha mi caso con la misma credibilidad que le tendría a un político, pero sin goce de privilegios, y me pregunta si ya me había sucedido antes, "sí, es una actividad morbosa que realizo con frecuencia, ya hasta ha cobrado tintes de fetichismo" me quedo pensando, y eso mismo le contesto pero haciendo gala de mi libro de sinónimos para que no se sienta ofendida.

Me explica las diferentes alternativas para solucionar mi problema, sólo que éstas implican el tener que aguantarme sin efectivo hasta el día siguiente, y me pregunta si me urge retirar dinero -y esta es la parte donde las políticas de los bancos trafican con las necesidades del resto de los mortales-, entonces me dice que puede reponer la tarjeta pero con el desembolse de la módica cantidad de 100 pesos (deducibles de impuestos y con cargo a mi cuenta de forma inmediata). Con recibos por pagar, y un niñote de treinta y ****** años de edad que mantener, no tengo mejor opción que acceder. Para colmo, una vez que salgo del establecimiento, el Dios Tláloc me deja saber que no le simpatizo, pero al menos con eso se disfrazó la nubecita que traía sobre mí.

Ahora tengo en mis manos un bonito 'souvenir', conmemorativo y edición especial, de Beijing 2008 con valor de 100 pesos y sin gastos de envío.

¿Cómo vas?

Desde hace varios años, mi ritual matutino, el cual siempre comienza con la tarea de despertarme antes de levantarme de la cama para evitar que me rompa la maceta con cualquier mueble u objeto de mi casa 'anti-feng-shuizada', incluye una sesión de cinco minutos de autoestima frente al espejo. Una vez que logré reconocer al personaje que está frente a mí, me hago la misma pregunta en voz alta: "¿cómo estás?". La respuesta varía dependiendo del estado de ánimo: "estoy bien buenote" cuando traigo la pila a tope, "bien" cuando estoy dos-dos, y si de plano me encuentro bastante bajón con un "estoy vivo" o "sobreviviendo" es más que suficiente.

Hace algunas semanas cambié la pregunta inconscientemente, me pregunté "¿cómo vas?", la cual revolvió todo mi marco referencial. Si bien la primera pregunta se refiere a cuestiones anímicas, la segunda fue formulada de manera más personal, como si me cuestionara el cómo voy en la vida, en el trabajo, etc. Debo reconocer que por un momento me aterró tal equivocación, pues al tratar de responderme me quedé pasmado sin nada que decir.

Ahora tengo que lidiar con las dos preguntas, la primera ya la tengo más que estudiada, y la segunda, hasta la fecha, lo más sensato que me he contestado ha sido: "espero algún día responder de manera positiva".

martes, 8 de julio de 2008

Ausencia

—Me he cambiado el nombre —interrumpe durante nuestra charla telefónica—, ahora me llamo Ausencia.
—¿Ausencia de qué? —me pregunté.

Y ahora que lo pienso, la respuesta había sido revelada durante nuestra plática: se refería a su ausencia, a la de ella en sus relaciones. Le había leído, escuchado y observado en los últimos meses, y resultaba obvio que destilaba la ausencia por sus poros, pero pasó inadvertido hasta que una monje budista encontró su 'chakra' defectuoso.

Ausencia a final de cuentas.

—Si ahora no estás ¿nunca estuviste? —le reclamaba al último de sus hombres.

La pregunta también podría formulársela ella, y mi respuesta sería que, tal vez, ambos nunca estuvieron.

Ausencia a final de cuentas.

martes, 1 de julio de 2008

Suele pasar

Este post lo había postergado por diversas razones, gracias a Yaja, quien me amenazó hace algunas semanas de divulgarlo para cuando sea famoso (já), es que lo publico.

Hace varios años, mi madre me regaló un libro de citas selectas que fueron extraídas de los libros que ha publicado cierto autor (a quien no menciono para que se chuten el post completo, si no, que chiste), contiene varias frasecillas decentes. Por ser un regalo de mi madre, le guardo bastante cariño al librito.

Del autor muy poco o casi nada sabía, y me sorprendía que no me hubiera topado con algún libro de él. Para mi buena fortuna, las frases tenían los títulos de los libros de donde fueron tomados, así que la tarea de encontrar la bibliografía del susodicho autor no sería tan complicada. Días atrás, Yaja me había prevenido de la dudosa reputación del escritor en cuestión, aún así me animé a comprar un libro de él.

Habiendo comprado el libro, corrí presuroso a mi casa para devorarlo desde el celofán en el que venía envuelto hasta desgastar la contraportada. "Oh desilusión" -me dije cuando, al ir página trás página, me percaté que la esencia del libro era una copia deslactosada, despasteurizada y bastante 'light' de "El arte de la guerra" de Sun-Tzu (uno de mis favoritos), y dulcificado con un estilo tan cursi y somero que el mismísimo Carlos Cuauhtémoc Sánchez envidiaría tener en cualquiera de sus libros. El daño estaba hecho, y el eco de la risa burlona de Yaja se ha escuchado desde entonces hasta la fecha (realmente lo que se oye hasta la fecha no es el eco, sino la risa real).

Para terminar, que confieso que utilicé la técnica de la cadenita de e-mail para tenerlos en suspenso, el libro que compré era "El manual del guerrero de la luz" de Paulo Coelho -mea culpa. La razón por la que no conocía la bibliografía del señor es muy simple: sus libros se encuentran junto con los de superación personal, pensamientos para viajar en metrobús, libros de optimismo y... los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, que son los que siempre evito a la hora de pasearme por las librerías.

Moraleja (patrocinada por Yaja): El que un autor tenga algunas frases buenas, no significa que pueda escribir todo un libro completo con la misma calidad.

'Shit happens'

domingo, 29 de junio de 2008

Cartas desde el inframundo XI

Enero, 2004

Querida señorita Escalante:

Para variar, le escribo otra anécdota más de mis mujeres, específicamente de una con ojos de vidrio de botella ahumado y párpados tornasol que brillaban a la luz de la Luna, la cual responde al nombre que sirve de título para una canción de Páez (en descripción le sienta mejor una de Spinetta) y juega a ser oficinista que entre cuentas y papeles trabaja de 9 a 6.
Le conocí, durante mis clases “nocturnas” de inglés –las seis de la mañana es demasiado nocturno para mí-, curiosamente, el mismo día que marcaba su aniversario de nacimiento (me gusta creer que fui su regalo de cumpleaños aunque, más bien, fue el mío atrasado).
Para describírsela de forma adecuada, le diría que estuve enamorado de dos mujeres con caracteres y personalidades completamente distintas. La primera, la de nuestras salidas precoces, me sonreía sin prejuicios ni porqués, era muy graciosa y de fulgor divino, la que permitió la historia de un “tal vez”. La segunda, con la que compramos el árbol de aquella navidad perdida, es la que terminó por noquear las pocas neuronas vivas de mi cerebro, era la que se escondía, la oscura e inalcanzable, y me hizo sentir toda su inseguridad, la que se encerraba en su cuarto y no dejaba pasar a nadie, tanto así que terminé comparándole con la idea de algo así como Bush y ella, obviamente, era Irak. Esta última fue con la que pasé nuestros días finales, la de los silencios infinitos.
Aún recuerdo como si fuera la semana pasada (de hecho si fue la semana pasada) cuando, al toparme con ella en el zaguán de su casa, no pudo articular palabra alguna ante mis absurdos intentos por llamar su atención, fue el ocaso de la mirada perdida, y cuando aquellos parpados, que lucían hermosos en la noche, perdieron tristemente su brillo.
Para cuando los sonetos kitsch de amor fallaron, terminaron convirtiéndose en cuestionamientos, mismos que también murieron presas de aquella insoportable mutis. Sabía que el encanto se nos había acabado, el cómo, cuándo y por qué fueron completamente desconocidos pues jamás me los confesó.
Sigo profundamente desconcertado, y no es a causa de los nembutales que devoré hace algunos minutos. Estoy seguro que para cuando me quede una bala en la cartuchera, podré matarnos, pues yo ya no estoy conmigo –supongo que estoy con ella-, y ver si en su último respiro pronuncia mi nombre.


Su (desconcertado) suicida de cabecera.

martes, 17 de junio de 2008

Pies ligeros

Ahí va la de pies ligeros,
debe ser su calzado de ángel
o tal vez la poca conciencia
que sus pies tienen del suelo,
no registran pavimento alguno,
flota, así ligera
cual espiga del campo,
se mece en el vaivén del viento
liviana, pasiva
se contonea, se hace curva, esbelta
debe tener calzado,
no lo aparenta, aún así se mueve,
no tiene principio ni fin,
"pies ligeros" te bauticé
y aún así navegas,
te pierdes en la bruma
sin perder la más mínima esencia.

lunes, 16 de junio de 2008

Él

15 de junio de 2008

Me acostaba sobre su abdomen hasta quedarme dormido -eso cuentan-, me llevó por primera vez a la lucha libre a los siete años y seguiríamos asistiendo por muchos años más, hasta la fecha. Lo acompañaba al trabajo los sábados, y para entretener al hiperactivo que siempre he sido, me puso a trabajar como capturista de datos para cuadrarle las cuentas que la taruga de la secretaria había descuadrado durante toda la semana -en ese entonces yo no era tan idiota en matemáticas.

Nos llevaba a los tacos de tripa -muy sabrosos- o a La Vaca Negra los fines de semana, y los domingos me disparaba mi malteada de fresa en el mercado. En esas fechas, mis horas de sueño eran inversamente proporcionales a la edad, con lo que el despertar diario era toda una odisea, hasta que su voz desafiaba toda ley de la física haciéndose escuchar desde el patio hasta mi cuarto con la misma nitidez e intensidad del dts o THX.

Me enseñó que Charles Bronson sabía actuar, siempre y cuando lo condenaran a muerte y lo mandaran a una misión suicida junto con Lee Marvin en Doce al Patíbulo. Gracias a él conocí a Bruce Lee y Jackie Chan. Y hasta el día de hoy, no me perdona que lo sacara de la sala del cine para ir al baño durante el ataque a la Estrella de la Muerte en Star Wars -su recuerdo "feliz" de ese suceso es una bonita ceremonia de premiación.

Ahora tenemos kilómetros de distancia (literalmente), nos vemos tres o cuatro veces al año. Cada navidad me hace poner las lucecitas en su casa, a mí me purga que encarnemos a Chevy Chase en Christmas Vacation, pero es su gusto, y sólo por eso me presto para hacer el ridículo trepado por toda la casa. Somos cómplices de vicio, procuramos el uno del otro para protegernos de que mi madre nos cache fumando (cosa que le molesta en demasía), y suele acabarse mis cigarros regularmente, aunque me deja una cajetilla nueva cuando nos despedimos. Hemos aprendido a sobrellevar y tolerar el carácter que nos cargamos, y que en muchas ocasiones nos ha hecho discutir y enemistarnos hasta el grado de dejarnos de hablar en dos ocasiones. Y hoy hablé con él vía telefónica, el día fue sólo un pretexto, no quise dejar la oportunidad de decirle todo lo que siento por él, y que pocas veces nos decimos.

También tenemos toda una historia oscura entre nosotros, pero el cuento de hadas nos funciona mejor así, porque ambos sabemos que, a pesar de todo, seguiré siendo su hijo y él seguirá siendo mi padre.

Apá, te quiero un chingo viejo.

domingo, 15 de junio de 2008

Cartas desde el inframundo X

Febrero, 2002

Estimadísima señorita Escalante:

Reciba un sentido saludo y abrazo desde este rinconcito (su rinconcito) de la ciudad. Fue muy bueno saber de usted en estos días, disfruté muchísimo su compañía, y la de Chejov, en el teatro.

Esta vez, más que dolido, estoy molesto con mi otrora mujer en turno. Y no sé que es lo que más impulsa mi ira hacia su recuerdo: su traición o su poca entereza para confrontarme.
Si no le cuento los antecedentes de mi vida con esta señorita es porque, en estos momentos, ya no me importa si me echó a perder lo poco festivo de un día festivo, si disfrutamos las tardes patinando, o las golosinas con las que poníamos al sistema nervioso a tope; no, ahora me encuentro sediento de sangre.
El día que decidió abandonarme, aseguró que le resulté ser alguien diferente, alguien que no conocía, y que necesitaba tiempo para replantearse las cosas con respecto a mí. En consecuencia, mi ser se encontró plagado de toda clase de preguntas, entre las cuales las ya recurrentes en las que uno se cree con más responsabilidad de la que se tiene en el asunto. Fue una semana de cuestionamientos y malestares incesantes hasta que decidí hablar con ella para tratar de arreglar la situación, lo cual tuve que hacer vía telefónica para pactar un encuentro y no resultar un inoportuno presentándome de improviso en su domicilio.
Ella contestó con la gracia que siempre la caracteriza, después de los formales saludos entramos en materia. Al momento de pronunciar las primeras palabras al respecto, ella interrumpió para explicarme sus motivos, me contó que llevaba varios días saliendo con alguien más y que no quería "ponerme el cuerno", por lo cual decidió terminar la relación. Su argumento me hubiera resultado válido si no existieran tantos errores en su relato, al momento de platicarme sus hipotéticas fechas, pues el tiempo que llevaba frecuentando a este mozalbete, curiosamente, eran los días en que nos conocimos y comenzamos a salir. Además, una frase indiscreta de su parte (error que quiso ser lavado instantes después), me dejó saber que no es que pretendiera tener una relación con este tipo, sino que ya había empezado, aún cuando éramos pareja. Ante argumentos tan contradictorios, y mi ofuscación, no aguanté más y azoté el auricular en contra del teléfono para poner fin a la conversación.
La rabia se ha apoderado de mí, y aunque hace pocos minutos que regresé de su casa donde cometí suicidio masivo –nos maté y no sabe cómo lo disfruté mucho, aunque no debiera-, aún me queda el hilo frío del rencor... ¿será cierto aquello que cuentan acerca de la venganza? No lo sé, así que esperaré a que conteste mi misiva para que me cuente su punto de vista y me aclare un poquito más las cosas, o mínimo me recomiende una terapia para superar el agrio sentimiento.


Su suicida de cabecera.

viernes, 13 de junio de 2008

Zapatos

Unos zapatitos, un par de tenis para ser exactos, parecen mirarme con ternura desde el rincón donde los tengo apartados, castigados. No recuerdo si me los encontré, si alguien me los regaló o si los compré, están nuevecitos, no han sido mancillados con el perjurio o el oprobio del pie humano. Los miro con desdén, los desprecio, si fueran capaces de proferir algún lamento o queja les humillaría de formas inconmensurables. Sin embargo, siguen allí, podría tirarlos a la basura y continuarían persiguiéndome en mi mente, en alucinaciones, oiría sus pasos sobre mi cabeza en las noches, me desharía de ellos físicamente más no así de su recuerdo.

Salgo del cuarto, hago mis actividades cotidianas, me dirijo a la tienda para comprar cigarros, leche y jamón, y tomo la ruta más larga esperando que cuando regrese los zapatitos desaparezcan, como por arte de magia; tomo la ruta más larga por si siguen allí, no quiero verlos por un rato. De regreso en casa, sigo con mis quehaceres, trato de no pasar por donde sé que están los zapatitos, no quiero que se posen en mi vista ni por accidente ni por obra de la estúpida casualidad. Cierro la puerta de mi cuarto para no acordarme en dónde viven, les tiro un trapo -sucio- encima para protegerme de algún momento de descuido o de alguna imperiosa necesidad que me obligue a refugiarme en el cuarto. Pero estos inquietantes inquilinos no se inmutan, no se ofenden, por el contrario, me llaman, me susurran al oído, me seducen para poseerlos, tomarlos, hacerlos míos.

Pasan las horas, los días y las semanas, y los tenis continúan refugiados en mi cuarto, el paso del tiempo no parece hacer mella en sus costuras. Siguen viéndome, acosándome gentilmente, sabedores que tarde o temprano terminaré usándolos. Yo ya no sé si aún los desprecio, no sé qué tanto los anhelo, no sé si tengo miedo a que, una vez que abriguen mis pies, les haya dictado una sentencia irrevocable, miedo a que después de algún tiempo de uso tendré que tirarles a la basura. No sé. Siguen observándome hasta volverme paranoico, me siento todo el tiempo vigilado. Siento que me los toparé en el café, en las calles, espiándome en alguna esquina, tocando a mi puerta, la broma macabra es insoportable.

Un día, termino regresando a mi cuarto, les miro y ya no les desprecio. Tomo uno de ellos -el izquierdo- y lo inspecciono cuidadosamente para cerciorarme que no esté roto. Después de revisar ambos, respiro profundamente, inhalo y exhalo en tres o cuatro ocasiones, los coloco en mis pies, ato los cordones como señal de respeto hacia ellos, y ahí están: unos bonitos Converse rojos adornando mis pies, eran horribles y terminé usándolos, sintiendo afecto por ellos. Me imagino que así debe sentirse nuestra vida. Todos tenemos un par de zapatos arrinconados, castigados, despreciados; y algún día habremos de usarlos.

jueves, 12 de junio de 2008

Chachalidades

Más reflexiones (des)variadas.

Para los realistas

El realista es un pesimista mal disfrazado.


Poesía barata para fumadores

Ceniza que yaces en el cenicero
cenicero donde ceniza yaces
ceniza que cuidas el cenicero
ceniza, ya haz las paces.


Recuerdos

Si “recordar es vivir”
olvidar debe ser morir... o la eutanasia.


Del tío Gabo

Ignorancia e indiferencia: no sé y me vale madres.


Coca Cola

Honor a quien honor merece. Y los tipos de la Coca Cola Company son unos genios. Mira que lograr que la gente consuma una cosa que no es sana, es negra y hace hartas burbujitas...