Hace no mucho éramos felices
no necesitábamos tantas cosas,
no deseábamos y añorábamos serlo,
la sonrisa nos brotaba naturalmente
y lo hacíamos por gusto.
Ahora nos cuesta trabajo serlo
nos cuesta tanto reírnos
cuando tenemos tribulaciones por rostro.
Hace no mucho éramos fuertes
nos caíamos una y otra vez
y nos levantábamos del fango,
sacudíamos nuestras ropas y volvíamos a correr
sin miedo de volver a caer.
Ahora nos hemos vuelto temerosos
vivimos atemorizados por la incertidumbre
del siguiente paso
y caminar se convirtió en una carga pesada.
Hace no mucho nos sorprendía todo
mirábamos emocionados, conocíamos emocionados
escuchábamos y tocábamos,
todo era excitante, todo era nuevo.
Ahora que lo conocemos
damos por hecho que lo conocemos,
no nos divierte, no nos fascina,
ni siquiera causa curiosidad
damos por hecho que ya lo conocemos todo
que no nos damos la oportunidad
de reconocer las cosas,
de reconocernos.
Hace no mucho éramos más sensibles
reíamos y llorábamos,
nos enojábamos y nos sentíamos tristes,
libremente, no teníamos que esconderlo.
Ahora no permitimos que eso ocurra
para no sentirnos vulnerables,
para no mostrar "debilidad".
Hace no mucho éramos muy diferentes a ahora
hacíamos y veíamos las cosas de diferente manera
¿dónde estamos ahora?
¿quiénes somos ahora?
Hace no mucho no éramos perfectos,
tampoco ahora,
pero éramos más libres.