Resulta que en un ataque de egocentrismo puro, tecleo en la cajita de Google el nombre de mi bló y ¡oh! sorpresa:
El Diario de Madryn ha publicado uno de mis textos de este bló (lea el post original aquí para que no crea que esto es una alucinación del señor dueño de este changarro). Diría que me gustaría agradecer a la Academia y a mis padres y amigos, pero lo que realmente quiero saber es cómo se enteraron de este espacio y quién demonios les dio la autorización de usar uno de mis textos sin siquiera darme las gracias.
Bueno, al menos aparece de dónde lo extrajeron. Hubieran puesto un link a este changarro.
Y sigo sin creérmelo.