domingo, 16 de agosto de 2009

8

El otro, que también soy yo, me cuenta cuentos por las noches... y no le creo los que debería creerme.

... Y viceversa.

lunes, 6 de julio de 2009

A contratiempo

De un salto me levanto de la cama en cuanto suena el despertador, son las ocho. Lo apago y me dirijo al baño, reconozco mi reflejo entre el vapor que emana del chorro de agua caliente, y sonrío. Después de un rico baño estoy listo para rasurarme la manifestación de hormigas de cada tercer día, repito la rutina agua-navaja/navaja-agua por unos cuantos minutos hasta que llega el turno del alcohol para prevenir la irritación. Vuelvo a mirarme al espejo para dedicarme otra sonrisa, dedicatoria extensible para el que está del otro lado del cristal, y repito las sonrisas en cada oportunidad en que coincidimos mi reflejo y yo durante todas las actividades previas al desayuno. No he encendido el televisor, como suele ser costumbre, hoy no, no quiero comenzar la semana de malas.

Dos huevos estrellados después, y pan con mantequilla, tengo que ir al súper. La terapia de sonrisas idiotas parece haber cumplido su cometido: estoy de muy buen humor. No tardo mucho tiempo en dejar todo arreglado antes de marcharme, me conecto el iPod, tomo las llaves, y allá voy. Mientras me dirijo hacia la parada del camión me percato que John Travolta parece haberse posesionado de mi cuerpo, porque me siento como en la última secuencia de Staying Alive, pero con música de L'Arc~en~Ciel (eso o caminaba extremadamente ridículo), cosa que pierde importancia conforme voy haciendo las compras.

El exceso de bolsas ayuda a decidirme a parar un taxi de regreso a casa, y el taxista insiste en hacerme plática desde antes de abordar la unidad, se trata de un joven que a simple vista parece de 23 años. Como hoy me encuentro más jovial que de costumbre le sigo la plática. Entonces aparece el tema de la Selección Mexicana, la política, las elecciones del día anterior, la situación económica, Honduras... Todas esas cosas que me había decidido a olvidar hoy y que había bloqueado con mi terapia matutina. Gracias por el bocado de realidad amigo mío.

Y llego a casa con la pesadez del cuerpo de nueva cuenta, el dolor punzante en el hombro, el brincoteo del ojo, y el zumbar de los oídos. Vuelven las preocupaciones y las maldiciones en silencio. Afuera está soleado pero adentro es gris, gris azulado. Entre el desánimo y la apatía me doy cuenta que algo cambió, algo me nubló la vista, y seguramente fui yo, no el día, no el taxista.

Tengo que trabajar más, y mejor, en la terapia matutina. Tengo que aprender a no dejar que las tribulaciones me empañen el buen humor. Y me cuento cuentos para traer de regreso al señor Sol. Por hoy los canapés de realidad se me acabaron. Mañana tendré otra oportunidad para volver a hacerlo... mejor.

jueves, 11 de junio de 2009

No los envidio

Les leo, les escucho, y les veo tan ilusionados... y no los envidio. No lo hago porque no existe tal cosa llamada 'envidia de la buena'. Me ilusiono con ustedes, igual que ustedes, y añoro como ustedes. "Algún día", me digo, así como ustedes lo hacen; y me dedico un "quiero seguir creyendo" cuando mi fe en la humanidad decae.

No los envidio porque todos ustedes son quienes me susurran al oído esas palabras tan llenas de sabiduría y esperanzadoras, que me hacen creer y querer volver con nuevos bríos, que me incitan a escribir nuevas historias que hace mucho no plasmo en las páginas de mi vida, y me dan esas cosas que me hacen el día.

¿Cómo podría envidiarles?

Al contrario, se los agradezco...

lunes, 1 de junio de 2009

7

¿Cuándo es demasiado amor? No lo sé, pero todos sabemos cuando no es suficiente.

6

Quisiera tener un río donde poder patinar

martes, 26 de mayo de 2009

Me gustaría

...detener tu reloj
para mirarte a los ojos
y preguntarte únicamente
si tienes las mismas ganas que yo
de conocerte, de conocernos
y olvidarnos de toda esencia
abandonarnos de un "tal vez"
dejar que ese "a ver qué pasa"
sean solamente palabras
y no el significado
invitarte un café
para platicar qué ha sido de nosotros
en tantos años
pasando desapercibidos
intercambiando las ideas
cenando ante un atardecer melancólico
así, livianos,
lejanos de toda etiqueta
lejos de lo kitsch, de lo snob
y preguntarte únicamente
si tienes las mismas ganas que yo
de conocerte, de conocernos

21/03/04

domingo, 17 de mayo de 2009

Adiós don Mario

Hoy, 17 de mayo, murió en Montevideo (Uruguay) Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, mejor conocido como Mario Benedetti a los 88 años de edad. Hablar de su vida y obra en este blog sería redundante y no haría un post lo suficientemente decente ni a la altura de la trayectoria del señor; decir que el primer libro de poesía que tuve en mis manos (Las Soledades de Babel) era de él, resultaría un cliché desgastado.

Sólo puedo decir que quedé atónito al saber la noticia y me dejó un impresionante vacío. Y un poco vacío se quedará este mundo sin su presencia, pero su obra quedará impresa en las habitaciones de nuestro recuerdo. Adiós don Mario, eras, eres, y seguirás siendo un grande.

Aquí dejo uno de sus poemas, tal vez no el más representativo, pero es uno de los que les tengo gran aprecio.


Mengana si te vas

Mengana si te vas con el zutano
yo/ tu fulano/ no me mataré
simplemente los seguiré en la noche
por todos los senderos y las dunas
vos gozando tal vez y yo doliéndome
hasta que vos te duelas y yo goce
cuando las huellas a seguir no sean
dos tamañas pisadas y dos breves
sino apenas las de tus pies dulcísimos
y entonces yo aparezca a tu costado
y vos/ con esa culpa que te hace
más linda todavía/ te perdones
para llorar como antes en mi hombro