miércoles, 13 de julio de 2016

Inmediatez

Últimamente he tenido problemas con la inmediatez, esta "exigencia" a la que hemos confinado nuestro día a día con el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías; internet, redes sociales, teléfonos celulares, y una larga lista de etcéteras que, aparte de abstraernos del mundo real, nos orillan a olvidar el arte de la paciencia.

Pareciera que todo tiene que ser aquí y ahora como una serie de recompensas inmediatas: los cinco minutos del Youtube, las palomitas azules del WhatsApp, unos cuantos caracteres en Twitter o los diez niveles del videojuego; no hay tiempo para el tiempo de espera, no hay tiempo para nada complejo, todo simple.

Nuestras actividades cotidianas se han visto contagiadas por este fenómeno. El semáforo en rojo ahora nos resulta estorboso, la película tan esperada del año (que actualmente son diez o más ya sean autoproclamadas o que el público las proclame como tal) tiene que ser vista el día del estreno o el pre-estreno (a pesar de que estas películas duran dos meses o más en cartelera), videojuegos que anuncian desde hoy su salida a la venta programada dentro de un año o dos, cuya preventa se hace con bastante tiempo de antelación. Un sentido de inmediatez que nos otorga, al mismo tiempo, una retribución directamente proporcional: lo efímero.

Estamos dejando de lado la paciencia, los tiempos de reflexión, la planeación, los años de preparación, el andar por largos caminos para llegar al fin que pretendemos alcanzar. Es tiempo de hacer una pausa, ir con calma, detenerse a mirar por la ventana para ver a los árboles bailar un danzón con el viento, y caminar lento.

viernes, 6 de marzo de 2015

Inquilino

Arriba, los escombros siguen circulando en costalitos que desfilan durante todo el día, mientras el ruido de los taladros continúa en su afán de acabar con la cordura de más de un vecino, y eso que ya algunos tuvieron un simulacro de ataque psicótico. La ventana, entretanto, sigue espiando las ramas viejas que se mudan de los árboles con mayor índice poblacional hacia rumbo desconocido; la imaginación asegura que se va a alguna fábrica industrializada recicladora de ramas viejas convirtiéndolas, como por arte de magia, en otros artículos de uso diario -qué ingenua. Camiones de mudanzas nos visitan con más frecuencia en estos días, sacando las chivas viejas y remplazándolas por otras, igual de viejas, pero con otros dueños; es el devenir del mundo, supongo.
Y en algún lugar hay algún inquilino preguntándose si es hora de deshacerse de algunos cientos de cachivaches, no los del departamento, sino los que en realidad estorban, los del inquilino

miércoles, 1 de mayo de 2013

Inoportun@

Y justo cuando andas más metido en tus proyectos...

la vida te recuerda que eres de carne y hueso...

y sentimientos

martes, 4 de octubre de 2011

Cidade

Odio el olor de ciduad,
se te impregna más rápido,
y apesta más
que el tabaco.

Y te vuelve igual de frío
o inadvertido
que la mayoría de los transeúntes.

viernes, 22 de abril de 2011

A veces

A veces, hace falta sentir mucho, en demasía, sentir bonito.
A veces, también, hace falta hartarse un poco, un muchito.
Para no perder la cordura
...o la locura

martes, 19 de abril de 2011

Re: Cartas desde el inframundo

Al suicida que suscribe:


Debo decirle que las mujeres de su vida no son del todo el problema, debe pensar y reconsiderar su manera de actuar frente a ellas. ¿Sabe que algunas mujeres les encantan los patanes? Pues créalo o no, así es; con esto no quiero decir que usted no lo sea; sólo que quizá le falta paciencia, arrojo. El deseo de compartir su vida en pareja debe guiarlo a construir mundos en silencios y con palabras de colores, cada cual a su tiempo y dosis exacta, aunque para aprender la receta es preciso entregarse a las pasiones y materializar las relaciones que sólo por su mente pasan. También aprender a compartir, descubrir y dejarse descubrir en esos ojos de jade que le perturban. Dedicar miradas y, sin miedo, hacerse dueño de otras.


Bien dice usted ‘nadie tiene que mendigar cariño’ la pregunta es ¿Por qué es que usted lo hace? Por qué es que se aferra a besos de papel cuando puede ser el protagonista de su vida y la inspiración de mil suspiros. Habla usted de ‘hacerlo mejor’, yo le diría sólo hágalo; dese la oportunidad de conocer (de verdad) a sus mujeres y no idealizarlas. Dejar de buscar en ellas el idilio para poder encontrarlas de verdad; deje de buscar en ellas lo que usted no tiene. Hágase de una vida real, no necesite a ninguna de ellas, amar es la clave.


Si algo puedo decirle ahora, es que pese al mundo en que hemos crecido, el amor no duele, no tiene porque arrancarle lagrimas y quitarle el brillo al mundo. Sé que en ocasiones se piensa que el corazón se hace trizas y uno pretende meterse el alma en el ombligo; pero no hace falta esconderse, no habrá ningún lugar en donde pueda escapar de los reproches de sí mismo, no hay como enfrentar los miedos y convertirlos en experiencias.


¿Cuántas veces ha sido capaz de matarse y matar a otros? Cuando decide borrar todo rastro de aquella persona por la que su alma se aqueja y desterrarla al olvido con cadena perpetua, no sólo la mata a ella sino a una parte de usted, el vacio llega, se sume en su ausencia y lo único que hace es creer que ofrendó su vida por la dicha de ella, cualquiera que sea su nombre y el tono de su labial. Hablo de recuperarse primero a usted y dejar de pensar que a esa mujer no la merecía, que es la diosa y usted el mendigo.


Sabe que las respuestas están ese corazón que le late con fuerza en el pecho, no las busque en otra parte, es cuestión de conciencia y voluntad. Mi trabajo es la escucha y darle algo más en que pensar, así que espero haber cumplido con mi encomienda.


Con más por decir pero siendo todo por ahora, me despido.



Escalante

sábado, 16 de abril de 2011

Srita. Psicóloga, Sr. Calamidad

El Sr. Calamidad disfruta de la compañía de la Srita. Psicóloga.
La Srita Psicóloga también disfruta de la compañía del Sr. Calamidad.
A él le gusta cuando ella ríe, y le gusta hacerla reír,
pero ella parece no mirarle con los mismos ojos
o eso quiere hacerle creer a él
o eso quiere creer él.
Ella es una maraña de pensamientos encontrados y miedos.
Él es una maraña de miedos y silogismos baratos.
Y ninguno de los dos se atreve a transgredir las normas del deseo y la amistad.

¿Cómo se llamará la obra?