jueves, 6 de marzo de 2008

Carta para una musa desinspiradora

Mi muy querida musa desinspiradora:

Estoy esperando el día en que me devuelva la inspiración, pues hace mucha falta por aquí y es la única que me salva de tantas noches en vela y de ir al psiquiatra de manera urgente. La pobre de por sí ya está muy abrumada y a punto de un coma, por lo que raya en la crueldad que usted me la tenga bajo arraigo domiciliario. ¡Oiga! lla ny cepo ezqrivir!!!.

Ahora bien, si ella decidió irse por voluntad propia, pregúntele qué circunstancias la orillaron a tomar tal resolución, escúchela y pórtese comprensiva; se lo pido como un favor muy especial. Después de echarse unos tecitos, azótele un par de cachetadas 'guajoloteras' que la hagan reaccionar para que recuerde la larga y estrecha relación que llevamos desde el primer día que me armé de valor para tomar el papel y la pluma (sólo en caso de no lograr que lo reconsidere por las buenas).

Asimismo, aclaro que a Ud. no la odio, sino todo lo contrario que es igual pero no es lo mismo. Para cuando la tenga de vuelta, y como acto de buena fe de mi parte, prometo llevarla a Ud. a pasear por Coyoacán, al zoológico de Chapultepec o, ya de perdis, a la Alameda.

Gracias de antemano, y no lo tome como amenaza pero recuerde que sé donde vive, así que evíteme la pena de tener que tocar a su puerta y hacerla pasar una vergüenza delante de sus vecinos y, en el peor de los casos, tener que alojarme en su domicilio por tiempo indefinido esperando que algún día los tres podamos convivir en armonía.


Atte. Un desinspirado YO

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